Tiene como objetivo la estabilización emocional del paciente, modificación de su imagen corporal distorsionada, normalización de la conducta alimentaria con consiguiente recuperación clínica, construcción de una identidad mas sólida y estable y la mejora de sus vínculos interpersonales.

Considerando la diversidad y complejidad de cada caso evaluados en la etapa diagnóstica se elabora un tratamiento acorde a cada paciente. El grado de afectación, el contexto de contención, las actividades que realiza , su lugar de residencia, el grado de conciencia de enfermedad y aceptación de la necesidad de tratamiento por parte del paciente y las características de personalidad sintomáticas que éste presente son, entre otros, vectores que nos proporcionarán información para la elaboración de un tratamiento adecuado.